
Hay una escena bastante universal: te subes a un taxi, cierras la puerta, el conductor arranca… y en la pantalla aparece un número que parece decirte: “Hola, ya empezamos”. A veces es un precio pequeñito que sube lentamente. Otras, te parece que sube “demasiado rápido” y te entra la duda: ¿me estará cobrando de más?.
Ese aparato tiene nombre, reglas y un objetivo bastante noble: el taxímetro.
En Nerja Taxis Booking nos encanta explicar estas cosas porque pasan dos cosas muy humanas:
Cuando entiendes cómo se calcula el precio del taxi, te quedas mucho más tranquilo.
Y cuando te quedas tranquilo, el viaje se vuelve lo que debería ser: un trayecto, no un juicio.
Qué es un taxímetro
Si tuviera que definirlo como lo explico a un amigo:
Un taxímetro es el contador oficial del taxi. El aparato que calcula el precio del viaje siguiendo unas tarifas reguladas y una fórmula bastante simple: combina distancia y tiempo, y puede sumar suplementos si aplican.
No es un invento del conductor. No es un “contador mágico”. No es una aplicación improvisada. Es un dispositivo homologado que opera con tarifas establecidas y que existe para que el sistema sea transparente y medible.
Para qué sirve y por qué es obligatorio en el taxi
El taxímetro existe para tres cosas:
1) Para que el precio no dependa del ánimo del día.
En un mundo sin taxímetro, cada trayecto sería una negociación: “¿Cuánto me cobras?” “Depende”. Y eso puede ser un desastre para el cliente… y para la reputación del taxi.
2) Para que tú puedas ver cómo se calcula el precio.
No te “aparecen” 23€ de la nada. Ves cómo se va construyendo el importe en tiempo real.
3) Para que exista un marco común y regulado.
Las tarifas del taxi no son aleatorias: dependen del municipio/área y de condiciones como el horario o ciertos servicios.
En resumen: el taxímetro está ahí para que el taxi sea un servicio público serio, no una subasta.
Cómo funciona el taxímetro
Aquí vamos con lo importante: cómo funciona el taxímetro.
Imagina que el taxímetro tiene dos “ojos”:
uno mira cuántos kilómetros se recorren,
el otro mira cuánto tiempo pasa (especialmente cuando el coche va lento o está parado).
Y además, sabe en qué “modo” está según la tarifa (diurna, nocturna, festivo, etc., según el lugar).
Cuándo empieza a contar
El taxímetro empieza a contar cuando el servicio se inicia oficialmente. Normalmente coincide con:
que el cliente sube y se confirma el trayecto,
que el conductor activa la tarifa y arranca el servicio.
En algunos casos, si el taxi ha sido pedido y hay una recogida en un punto concreto, puede existir un criterio de inicio regulado (según normativa local y tipo de servicio). Pero para el usuario, la idea clave es sencilla: empieza cuando el trayecto empieza.
Qué tiene en cuenta: distancia y tiempo
El taxímetro calcula con dos componentes:
A) Distancia recorrida
Cada kilómetro (o fracción) suma un importe según tarifa.
B) Tiempo
Cuando el coche va muy lento o está parado (atasco, semáforos, retenciones, buscar una calle), el taxímetro puede sumar por tiempo, porque el taxi está prestando el servicio y ocupando su disponibilidad.
En otras palabras:
Si avanzas rápido por carretera, pesará más la distancia.
Si te metes en tráfico urbano, pesará más el tiempo.
Cómo calcula el precio del taxi
Aquí vamos a destriparlo con cuchillo y tenedor. El precio del taxi con taxímetro se suele componer de:
Bajada de bandera (tarifa base de inicio)
Precio por kilómetro (cuando el coche avanza)
Precio por tiempo (cuando está parado o muy lento)
Suplementos (si aplican)
Y esto no es “inventado”: es el modelo clásico de tarifas reguladas en taxi.
Bajada de bandera
La bajada de bandera es el precio base que aparece al iniciar el servicio. Es como decir: “el viaje ha empezado”.
¿Por qué existe? Porque el taxi no es solo el movimiento del coche: es disponibilidad, arranque del servicio, costes operativos, etc. Sin bajada de bandera, muchos trayectos cortos no serían viables.
Errores típicos del usuario:
Pensar que la bajada de bandera es “un extra”. No: es parte del cálculo estándar.
Compararlo con el transporte público. No son modelos equivalentes (uno es colectivo y fijo, el otro es servicio individual y flexible).
Precio por kilómetro
Este es el tramo más fácil de entender: a medida que el taxi recorre kilómetros, el taxímetro suma según la tarifa vigente.
Aquí un matiz importante para tu tranquilidad:
Si el conductor toma una ruta más larga sin motivo, el coste sube (obvio).
Pero muchas veces hay rutas más largas que son más rápidas (evitan tráfico) y al final el precio puede salir parecido o incluso mejor, porque se reduce el componente “tiempo”.
Tiempo parado o a baja velocidad
Esta parte es la que más sospecha genera, y te entiendo: estás parado en un semáforo y ves que sube. Parece injusto… hasta que lo miras como servicio.
El taxi es un coche con conductor dedicado a ti durante ese tiempo. Si tardas 10 minutos extra por tráfico, ese tiempo no es “gratis”: es tiempo de servicio.
Por eso el taxímetro considera:
retenciones,
semáforos eternos,
calles estrechas,
zonas peatonales donde toca rodear,
y cualquier tramo donde el coche va lento.
El taxímetro no solo paga el movimiento; paga el viaje completo, con todo lo que ocurre dentro.
Suplementos habituales en el taxímetro
Los suplementos del taxímetro son importes adicionales que se aplican en condiciones específicas, y dependen de la normativa local. No son “caprichos”: suelen estar previstos para reflejar costes o particularidades de ciertos servicios.
Nocturnidad, festivos y servicios especiales
Los suplementos más típicos (según municipio) suelen ser:
Nocturnidad (horario de noche)
Festivos
Servicios especiales (por ejemplo: aeropuerto, estaciones, zonas concretas)
Bultos/equipaje (en algunos lugares)
Animales (según regulación local y condiciones)
Llamada/servicio solicitado (en algunas ordenanzas)
Aquí lo importante no es memorizar cada suplemento (porque varía por ciudad), sino quedarte con la lógica: a horas difíciles o servicios especiales, el sistema prevé ajustes.
Consejo local (muy útil):
Si quieres cero sorpresas en un trayecto interurbano (p. ej., Nerja → aeropuerto, Nerja → Granada, Nerja → Caminito del Rey), lo más cómodo suele ser pedir precio cerrado antes de salir.
Taxímetro o precio cerrado: qué diferencia hay
Aquí está la parte que más ayuda a decidir, porque mucha gente confunde conceptos.
Taxímetro = precio calculado “en vivo” con tarifa + distancia + tiempo (+ suplementos).
Precio cerrado = precio acordado antes de empezar, normalmente para traslados concretos (muy típico en transfers/servicios precontratados).
Cuándo se usa cada uno
Taxímetro suele usarse en trayectos urbanos o cuando tomas un taxi “al momento” sin preacuerdo.
Precio cerrado se usa mucho en:
traslados largos,
aeropuerto,
excursiones,
servicios con hora fija,
grupos con equipaje,
o cuando el cliente quiere previsibilidad.
Lo que conviene que el cliente entienda:
El precio cerrado no es “más caro porque sí”. Muchas veces es una forma de:
protegerte de atascos y variaciones,
darte previsibilidad,
y simplificar.
Conclusión
Ahora ya puedes responder con seguridad cuando alguien te diga “el taxímetro me parece un misterio”:
Qué es un taxímetro: el contador oficial del taxi, homologado, regulado y transparente.
Cómo funciona el taxímetro: combina distancia y tiempo según una tarifa.
Cómo calcula el precio un taxímetro: bajada de bandera + kilómetros + tiempo parado/lento + suplementos si aplican.
Taxímetro vs precio cerrado: uno calcula en vivo; el otro te da previsibilidad desde el minuto cero.
Y si tuviera que dejarte una frase final, sería esta:
El taxímetro no está para pillarte. Está para que el precio no dependa de la “sensación”, sino de reglas.
Y si quieres reglas aún más simples: pide precio cerrado.